Maestro Albéitar era la “voz de los pasillos”.

Como hemos dicho anteriormente, el edificio que actualmente ocupa el Rectorado de la Universidad de Córdoba, considerado como uno de los más emblemáticos de la ciudad, acogió a la Facultad de Veterinaria  entre los años 1941 y 1997.

Por aquel entonces su deterioro era considerable.

Los alumnos de entonces, consolidados veterinarios actualmente, recordarán los malos olores en el pasillo al lado de reprografía, la falta de espacio, la masificación, etc…

Y, como no podía ser de otra forma, “Maestro Albéitar” se hacía eco de todas estas deficiencias, a veces con un tono humorístico, a veces con un tono mucho más crítico.

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Pero los humanos, ya se sabe, somos contradictorios, y cuando se conocieron los planes de la administración para la construcción del actual Campus Rabanales y el cambio de ubicación de la Facultad de Veterinaria a las nuevas instalaciones, en contra de lo que cabía esperar, el entonces decano, D. Amador Jover, se encontró con la oposición casi en pleno de todo el alumnado.

 

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Tal y como ellos mismo decían, la intención de los redactores de “Maestro Albéitar” no era hacer un periódico convencional, sino crear una pared donde cada uno pudiera hacer la pintada que le diera la gana y escribir lo que no se atreviera a decir en voz alta.

Así que, como era de esperar, llegaron los problemas.

Y llegaron de la mano de un artículo de carácter anónimo titulado “Por qué, por qué y por qué…” (curiosamente esta frase nos recuerda algo, ¿verdad?)

 

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Pero no todo eran críticas, también había espacio para los halagos y los reconocimientos a la buena labor profesional de muchos de sus docentes, como éste al Dr. Diego Santiago Laguna.

 

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Críticas y reconocimientos, como en la vida real, siempre de la mano en “Maestro Albéitar”

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Poco a poco “Maestro Albéitar” había comenzando a tomarse en serio y se fue consolidando y leyendo no sólo en las demás facultades de la Universidad de Córdoba sino también en otras facultades de Veterinaria de España.

Como recoge esta crónica en el Diario Córdoba, incluso se hizo una exposición periodística de los mejores artículos, definidos por la redacción de la revista como “que hicieron época”.

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Pero todo llega a su fin y el de “Maestro Albéitar”  llegó en enero de 1991; una larga historia de cinco años que comenzó en la mesa de un bar allá por el año 1985 terminó como suele terminar casi todo, por desidia, por desgana, por cansancio…

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Tenemos la sensación de haber vivido una época de cambios tecnológicos extraordinarios en el campo en el que desarrollamos nuestro trabajo, y aunque siempre tendemos a sobrevalorar aquello que nos concierne, es cierto que las transformaciones que han tenido lugar en estos años superan enormemente lo que nunca hubiéramos imaginado.

Pero con todo, por encima de todo, cuando miramos atrás y recordamos aquella época, hay una palabra que prevalece: “Maestro Albéitar”

 

A ti, como dice su epitafio, te toca mover…

 

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